Colección Death Spray
Desde 1954, nuestro mítico casco abierto ha sido el lienzo preferido de los amantes del motor: perfilado en garajes, aerografiado en talleres de pintura y personalizado por generaciones de motoristas. Ahora, cae en manos de Death Spray. El artista galés —famoso por infundir velocidad a los coches del rally Gymkhana y a las bicicletas del Tour de Francia— cubre este icono con un diseño a base de serpientes, rosas, dados y llamas pintados a mano con spray. Una obra de arte integral sobre la silueta más pintada de la historia del motociclismo. El lienzo no ha cambiado en 70 años... pero jamás había lucido así.